Tejiendo redes, las revistas culturales durante la última dictadura cívico-militar: Cuadernos del Camino y Todas

 por Nora Rojas[1]

Resumen

Este trabajo se propone indagar acerca de la censura cultural, la resistencia y las relaciones entre expresiones culturales y política durante la última dictadura cívico-militar. Este período significó en algunos casos el corte abrupto de ciertas prácticas artísticas y en otros provocó nuevas condiciones de producción y otras formas de socialización necesarias ante la persecución del régimen. Sin minimizar la omnipresencia y la acción de la represión y la censura como dispositivos de control social, existieron fisuras en las que esas expresiones pudieron producirse. 

Este artículo se centra en las publicaciones culturales Cuadernos del Camino (CDC) y Todas, impulsadas por el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). En sí mismas constituyeron publicaciones diversas, aunque en ambos casos fueron editadas por mujeres y sus áreas de interés abarcaron tanto temas literarios como debates sobre la libertad de expresión y la censura, debates intelectuales y culturales y debates sobre feminismo. 

Palabras clave: revistas culturales, resistencia, Cuadernos del Camino, Todas.

 

La última dictadura cívico-militar instaurada en Argentina significó en algunos casos el corte abrupto de ciertas prácticas y en otros provocó nuevas condiciones de producción y otras formas de socialización necesarias ante la persecución del régimen. En cuanto a la producción artística e intelectual, se censuraron obras de arte, publicaciones, libros y películas, y artistas e intelectuales fueron perseguidos, expulsados, apresados y, como sabemos, torturados y desaparecidos. La persecución estuvo relacionada con que muchos/muchas se involucraron de diferentes maneras con proyectos políticos. A pesar de la instalación del terror como forma de censura y autocensura, en ese panorama existieron acciones artístico-políticas que, de manera aislada, consiguieron subvertir momentáneamente el orden imperante (Verzero, 2012). En ese sentido, Longoni (2013) propone la necesidad de complejizar ese relato, sacando a la luz otras escenas quizá más subterráneas e invisibles. Sin minimizar la omnipresencia y la acción de la represión y la censura como dispositivos eficaces de control social, existieron fisuras en las que esas expresiones pudieron producirse. Partimos de la idea de que el terrorismo de Estado y la represión impuesta por la dictadura produjeron profundas transformaciones en el campo de la cultura, pero no implicaron su paralización.

La búsqueda del régimen militar era cambiar el orden económico, cultural y político de la sociedad mediante el orden y la disciplina, la desaparición forzada y el asesinato de disidentes políticos, cercenando actores colectivos (partidos políticos, organizaciones, estudiantes y trabajadores/trabajadoras), acciones solidarias y expresiones de todo tipo. Durante un tiempo esto funcionó con bastante éxito y eficacia, el miedo fue un poderoso estímulo para la inacción pública. Sin embargo, la resistencia y lucha de algunos sectores de la sociedad persistieron. Es posible destacar, por ejemplo, la ampliación del movimiento de derechos humanos. Cueto Rúa (2017) menciona a los organismos denominados “ocho históricos” en Argentina, de los cuales cinco se conformaron en plena dictadura: Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (1976), Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas (1976), Madres de Plaza de Mayo (1977), Abuelas de Plaza de Mayo (1977) y Centro de Estudio Legales y Sociales (1979). Asimismo, la resistencia también se generó en las expresiones artísticas y revistas subterráneas, conciertos de rock (protagonizados principalmente por jóvenes), tímidas acciones colectivas en barrios obreros y villas, algunas manifestaciones de mujeres, protestas que trascendían la fábrica o el lugar de trabajo (Jelin, 1989). De esta manera, se comenzó a cuestionar la censura instaurada por el régimen, que fue burlada en principio desde pequeñas grietas.

Resultan de interés, en este sentido, las ideas en torno a la hegemonía propuestas por Williams (1997). Para el autor, en un sentido político y cultural, la hegemonía por definición siempre es dominante, pero nunca lo es de un modo total o exclusivo. En todas las épocas surgen formas alternativas u opuestas a la política y a la cultura existente en la sociedad como elementos significativos. En estos términos, podemos decir que no se trata de un sistema fijo y monolítico, sino de fluctuantes tendencias dominantes, residuales y emergentes (Williams, 1997).

Este artículo se centra en las publicaciones culturales Cuadernos del Camino (CDC) y Todas, impulsadas por el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). En sí mismas constituyeron publicaciones diversas, aunque en ambos casos fueron editadas por mujeres y sus áreas de interés abarcaron tanto temas literarios como debates sobre la libertad de expresión y la censura, debates intelectuales y culturales y debates sobre feminismo.

Para el análisis de las revistas, partimos de la idea de que alrededor del PST, en relación directa o indirecta, se desarrollaron una variedad de experiencias culturales y artísticas que fueron tejiéndose como redes y que sirvieron como estrategias de resistencia a la dictadura. Entendiendo resistencia como la participación en intentos organizados contra un régimen con el objetivo de dañarlo o plantear su eliminación. En nuestro país el uso del término permitió describir una serie de experiencias que se ubicaron en disidencia u oposición a la última dictadura cívico-militar, más allá de la existencia de algún tipo de organización o planificación previa. Lo cual incluye no solo aquellas prácticas explícitas, sino también diferentes manifestaciones que expresaron el cuestionamiento aun implícito de cierta aceptación resignada al régimen, porque el terrorismo de Estado las limitó (Margiolakis, 2011). Siguiendo la línea de Verzero (2017), es interesante pensar las experiencias de resistencia de forma que operan como fisuras,

comienzo-citas […] como espacios de riesgo, como formas alternativas de vivir el cuerpo y de habitar lo político. Y que esas resistencias encuentran canales que permiten desarrollar las experiencias culturales-políticas, entre los cuales, detecto algunos modos de «clandestinización», como el ocultamiento, el camuflaje y el secreto. (p. 169)

En ese sentido, las revistas constituyeron estrategias y modos de intervención en el espacio público, que a su vez generaron encuentros culturales desarrollados en espacios públicos, entre los que se destacó el Encuentro de las Artes realizado en 1980, con una segunda edición en 1981.

Entre estas experiencias culturales de resistencia podemos encontrar revistas como Cuadernos del Camino, Todas y Propuesta; grupos teatrales como el TiT (Taller de Investigaciones Teatrales), que se desarrolló junto al TIM (Taller de Investigaciones Musicales) y el TIC (Taller de Investigaciones Cinematográficas); el grupo de experimentación Cucaño oriundo de Rosario; la Escuela de Mimo Contemporáneo de Alberto Saba, entre otras. Entre todas ellas fueron tejiéndose diferentes grados de relación e interrelación entre actividades y actores que formaron parte de estas experiencias.

Las revistas culturales

Las revistas culturales buscaron establecer vínculos y tejer redes y lazos. Como señalan Iglesias (2019) y Margiolakis (2012), en 1979 surgió la Asociación de Revistas Culturales Argentina (ARCA), conformada por revistas como Nudos, Ulises, Cuadernos del Camino, Nova-Arte, El Ornitorrinco y Propuesta, entre otras. Tres años después, se creó la Asociación de Revistas Alternativas (ARA), en la que participaron revistas como Kosmos, Todos Juntos y Quijote. También en esos años surgió el Grupo Alternativo de Trabajo Antimitomanía (GATA), conformado alrededor de la revista homónima. Como sostiene Iglesias (2019):

comienzo-citas Más allá del nivel de formalidad o el grado de institucionalización de estas agrupaciones, su existencia permite percibir la intencionalidad de establecer relaciones de solidaridad en un contexto signado por la censura, el miedo y las dificultades económicas que planteaba el hecho de publicar y sostener una revista independiente. (p. 27)

En este marco, resulta interesante el planteo de Badenes (2017) que explica que las revistas subterráneas no surgieron como respuesta a la última dictadura cívico-militar, sin embargo, fue en ese contexto en el que desarrollaron sus experiencias más significativas. Con el devenir de la dictadura se alteraron las formas de difusión y circulación. Ante la censura imperante –prohibidos los partidos políticos, clausuradas las carreras y cátedras en las universidades, intervenidos los sindicatos– las bibliotecas de usados adquirieron un rol importante en el universo cultural (Badenes, 2017).

En cuanto a ARCA, Marcus (2007) plantea que la asociación de revistas llegó a reunir ochenta y cinco publicaciones editadas después de la instauración de la dictadura. Para la autora, las revistas presentaron continuidades y rupturas con la tradición anterior y, a su vez, dieron una nueva dimensión a la producción cultural argentina. “Los artículos mezclaban la militancia, la crítica y la praxis política con la crítica y la reseña estética, dando una insólita variedad de temas y enfoques entre las distintas publicaciones, así como dentro de una misma revista” (Marcus, 2007, p. 89). Coincidimos con la autora en que estas asociaciones y revistas pudieron desarrollarse en los intersticios, fueron apariciones a veces efímeras donde pueden leerse las expectativas a futuro, pero a su vez puede entreverse, en los silencios, lo no dicho, una denuncia al orden imperante. 

Por su parte, Badenes (2017) comenta que ARCA fue creada por jóvenes editores que comenzaron juntándose en la casa de Iván Grondona en Buenos Aires. El autor propone la posibilidad de que el impulso inicial fuera realizado por la revista Novo Arte “que en sus páginas hizo referencia a una «mesa redonda» realizada en febrero de 1979, a la que asistieron «gran cantidad de revistas culturales»” (Badenes, 2017, p. 77). Podemos agregar, en cuanto al origen de la asociación, que las mesas redondas fueron impulsadas por la revista Cuadernos del Camino, que además editó suplementos con el mismo nombre que reflejaron las actividades realizadas en aquellas jornadas para debatir junto a diferentes intelectuales y figuras de la cultura acerca del estado de las artes, lo que derivó, como veremos, en un debate contra la censura.

En la línea de las revistas culturales de la época, en principio podemos decir que tanto Cuadernos del Camino (CDC) como Todas fueron más allá del ámbito de sus propias ediciones y lograron organizar actividades (encuentros teatrales y artísticos, mesas redondas de debates, entre otras) que convocaron bastante público y que sirvieron de apoyo y construcción a sus proyectos, y como ámbitos para debatir política y denunciar la censura imperante.

Cuadernos del Camino (1978-1980)

Tapa de Cuadernos del Camino nro. 2, marzo de 1979. Fuente: Archivos en uso [sitio web].

 

La revista Cuadernos del Camino surgió en octubre de 1978 y se emitieron cinco números hasta 1980. Como revista cultural abordaba temas de filosofía, música, cine, teatro, literatura, así como del cuerpo, la mujer y las sexualidades. Planteaba la necesidad de construir un lugar de encuentro entre diferentes expresiones: artistas plásticos, músicos, figuras del teatro y del ámbito de las ciencias, partiendo de la necesidad de reconocer el clima de dispersión y fragmentación en impotencia generalizada. A su vez, manifestaba la preocupación por la desconexión existente entre la producción cultural y el público. La revista discutía con el realismo socialista, se dedicó a problematizar sobre las vanguardias y concibió el lugar de la literatura como espacio para canalizar la militancia (Margiolakis, 2011). Sus dos primeros números fueron dirigidos por Mónica Giustina y los posteriores, por Alicia Padula.

De su primer número participaron Juan Carlos Paz, José Sebreli, Santiago Kovadlof, Leda Valladares y Aida Carballo, entre otros; con notas dedicadas al teatro, a un festival de cine, a crítica literaria y sobre fútbol. En su segundo número, desde el editorial podemos observar las relaciones que se tendían con otras revistas culturales como El Ornitorrinco, Arte Nova y Nudos. De esta publicación participaron Juan Carlos Paz, como jefe de redacción, y como colaboradores: Santiago Kovadlof, Carlos Villamor, Aldo Molina, Alberto Saba, Liliana Heker, con artículos dedicados a ciencia, poesía, teatro y narrativa.

La revista se fue modificando a lo largo de los diferentes números, especialmente al cambiar de dirección. A partir de Alicia Padula, su estructura consistió en la división en secciones, denominadas “Cuadernos”, que resumían las distintas temáticas dentro de la revista: “Cuadernos de literatura”, “Cuadernos de teatro”, “Cuadernos de ciencias sociales”, “Cuadernos de plásticas” y “Cuadernos de música”. En cada número el editorial cumplía un importante rol al mostrar la postura de CDC en torno a cuestiones como la censura y el estado crítico del campo cultural, teniendo en cuenta que quienes dirigían la revista eran jóvenes militantes del PST encargadas, por lo tanto, aunque solapadamente por la censura, de reflejar su postura. Se mantuvieron muchos/muchas de las y los colaboradores presentes en números anteriores y, a su vez, se sumaron otros como Gerardo Urtada, Carlos Villamor, Daniel Duguet, Marcela Ledesma, Lucas Rivara, Carlos Buegue, Enrique Záttara, Jorge San Pedro y Susana Ortiz. La revista se vendía en librerías como El Monje Libros, ubicada en Alsina 285, Quilmes. El objetivo que se planteó esta publicación fue construir un lugar de encuentro entre artistas plásticos, escritores, músicos, gente de teatro y cine, científicos y toda la rama de la cultura. Buscaba abrirse a la polémica y fomentar la libre discusión y la contraposición de opiniones. 

Desde CDC se organizaron las mesas redondas. En un documento interno del PST de 1979 se mencionan una serie de actividades realizadas con distintos sectores del campo artístico (Documento 5/11/79). Estas fueron, principalmente, mesas redondas de discusión en distintas instituciones como la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y la Mutual de Egresados y Estudiantes de Bellas Artes (MEEBA), en las que participaron Abelardo Castillo, Liliana Hecker, Jaime Kogan, Santiago Kovadloff y Luis Alonso, entre otros, y fueron moderadas por Alicia Padula. Esta actividad fue acompañada por un suplemento denominado “Mesas redondas”, editado por la revista, que daba cuenta del desarrollo de las jornadas. Si bien fueron articuladas, en un principio, sobre ejes generales, como la generación literaria de los años 70, derivaron en debates políticos y no quedaba afuera la cuestión de la censura:

comienzo-citas Finalmente, algo que tenemos que tratar de estudiar entre todos, que es el fenómeno de un intento cultural oficial, una especie de cultura autoritaria represiva, que daría la impresión de estarse gestando embrionariamente, es algo que está en el aire que se gesta desde los medios de difusión desde las universidades […]. El problema de la censura creo que hay una paradoja, lo que nos molesta de la censura es que hace poco muy poco tiempo que está, si hiciera mucho tiempo ya nos hubiéramos acostumbrado y hubiéramos encontrado formas de atacarla. (Mesas redondas, 1979, p. 2)

Otros suplementos que reflejaron actividades y experiencias desarrolladas en relación con el PST, editados por CDC y por Todas (por lo menos en su primera edición), fueron los del “Encuentro de las Artes”, donde encontramos las diferentes y variadas expresiones que confluyeron en dicho encuentro. En su portada podemos observar la imagen de un laberinto donde aparecen personas atrapadas o tratando de escapar de él, en la entrada del laberinto se nos presentan guardianes de caballería al estilo medieval, graficando lo que podría constituir el laberinto de la censura. El primer suplemento del encuentro se centró en un balance y una descripción del desarrollo de aquellas primeras jornadas en noviembre de 1980. El segundo suplemento presentaba diferentes artículos relacionados con la situación de la cultura y la censura en 1981, y anticipaba la realización de lo que sería el segundo encuentro. Allí aparecieron artículos de Alicia Padula, desde el editorial; por parte del teatro, de Osvaldo Dragún, Eduardo Pavlosky, y personalidades como García Caffi, Jaime Kogan, Ricardo Monti; desde la danza, Paulina Ossona, Nenufar Fleitas, Silvia Vladimivsky, y una nota a María Fux. Además, se incluyó el pronunciamiento de la comisión organizadora del encuentro, acompañado de un destacado saludo a Teatro Abierto (Encuentro de las Artes 2, 1981).

Todas (1979-1980)

Tapa de la revista Todas nro. 1. Fuente: archivo documental CeDInCi (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas).

 

La revista fue dirigida por Marta Ferro e impulsada por mujeres que militaban en el PST. La primera edición salió a las calles entre agosto-septiembre de 1979 y en total se editaron tres números. Contó con una tirada de tres mil ejemplares y dos presentaciones teatrales. A su vez, la primera publicación del Encuentro de las Artes figuró como suplemento. A pesar de su corta vida, Todas tuvo un impacto importante para sus protagonistas y como revista cultural de la mujer del período. 

Sobre el título, Marta Ferro, en una entrevista, señaló que

comienzo-citas Fue azaroso el nombre. Ya teníamos todo el material, la tapa, pero no teníamos el nombre. Una adolescente dijo: “Todas”, nos gustó y quedó. Pero tuvimos lío con el nombre. Porque parecía que entonces al grupo podían ingresar las burguesas, las intelectuales de derecha. Nosotras no queríamos que pareciera lo que nunca fue. ¿Se entiende? (Moretti, 2010)

En relación con el PST, Marta explicó que: “La revista fue una táctica para salir de la clandestinidad y ganar compañeras para el partido, para la revolución” (Moretti, 2010).

Las reuniones de la publicación se realizaban en Avenida de Mayo al 1300, eran numerosas y enriquecedoras. Aunque en apariencia era solo una revista hecha por mujeres y para mujeres, desde su primer número reflejó un mensaje transgresor en torno a la cuestión de las mujeres:

comienzo-citas Elegimos este nombre porque buscamos la raíz común como mujeres. La cultura nos ha separado en buenas y malas, feas y lindas […] siempre enfrentadas como polos opuestos, divididas, sintiendo como único y personal a nuestros problemas. [A pesar de ello], nosotras sentimos una identidad diferente a la que nos condena la cultura. Vivimos la identidad del trabajo, la del esfuerzo cotidiano como amas de casas, empleadas, obreras, madres, profesionales, artistas, intelectuales. (Todas, 1979)

Dada la represión y censura imperante, la revista no podía hacer explícito ni su origen, ni una denuncia descubierta al régimen, ni el perfil trotskista y socialista de sus protagonistas. A través de aspectos culturales denunciaba la desigualdad entre los géneros e intentaba llegar a las mujeres trabajadoras (Belluchi, 2018). Desde su primer editorial, Todas se planteaba como objetivo: “Con la revista queremos crear un territorio propio que nos ayude a crecer en todos los campos”. A lo que unían la necesidad de igualdad, de guarderías para no dejar de desarrollarse por ser madres en los diferentes ámbitos de trabajo y estudio. Y también, una visión desde la historia para “recuperar nuestras memorias”, con artículos que narraban la historia de las primeras feministas argentinas y retomaban los derechos de las mujeres estadounidenses y europeas conquistados por unirse.

El primer número incluía un reportaje a Alejandra Boero sobre las trabajadoras de la cultura, un ensayo sobre Simone de Beauvoir, la presencia de María Elena Walsh, Sara Fascio acompañó con sus fotografías y Moira Soto con una reseña cinematográfica. Las más de cuarenta páginas estaban llenas de cuentos, poemas, citas alusivas a las condiciones de vida de las mujeres, noticias en torno a las mujeres en Latinoamérica y el mundo. A su vez, resultan muy interesantes artículos que denunciaban el trato desigual en los pedidos de trabajo y en el trabajo mismo, la doble jornada femenina, así como la discriminación o la inferioridad salarial (Todas, 1979). El primer número fue acompañado por la presentación de la revista el 29 de septiembre, ocasión en la que Rubí Monserrat recitó “La abuela Pepa”. Entre las actividades se incluyó una presentación pública teatral a la que asistieron cientos de mujeres.

En su segundo número desde el editorial se comentó el éxito que constituyó el primero, agotado a los quince días de su primera tirada. La segunda edición, con una tapa que titulaba “Las mujeres de este número”, presentaba entre sus protagonistas a María Elena Walsh, Inda Ledesma, Virginia Woolf, Margaret Mead y Beatriz Matar, acompañadas por artículos acerca de la historia de las sufragistas del siglo XIX, la situación laboral de las enfermeras, la maternidad, la anticoncepción, la violencia, la psicología y el arte. En la sección “Actualidad”, se comentaba sobre diferentes actividades, presentaciones y mesas redondas en torno al tema de la mujer.

En el tercer número de Todas, en su tapa de color violeta apareció el símbolo de la mujer y se resaltaron sus contenidos: “Lola Mora, las telefonistas de Cipe Linkovsk, las mujeres indígenas y las bancarias”. En el editorial, se mencionaban las dificultades económicas de sobrevivir como revista cultural en aquellos tiempos y se festejaba el primer año de la revista, destacando los diferentes hilos que se tejieron entre las mujeres en torno a ella, incluyendo las presentaciones artísticas promovidas donde confluyeron cientos de mujeres que celebraban la apertura de un nuevo espacio. Se presentaron artículos sobre las mujeres y el trabajo, una nueva edición de la sección mujer biónica, poesías, el balance de los festivales mencionados, una nota para concientizar sobre la violencia doméstica, la mujer indígena, un recorrido histórico del 8 de marzo, un artículo sobre qué estudiaban las mujeres (que realizaba una comparación entre el porcentaje de mujeres y hombres en la educación primaria, secundaria y universitaria).

Todas constituyó una experiencia inédita en la que confluían la reivindicación de los derechos de las mujeres y la igualdad y, a su vez, parecía estar dirigida a una heterogénea variedad de mujeres, pero en realidad era especialmente para las trabajadoras.

Para concluir resulta importante retomar el concepto de hegemonía de Williams (1981), detallado anteriormente, para explicar la existencia y el desarrollo de experiencias como las de las publicaciones culturales estudiadas, en un contexto dictatorial y represivo. Es en los intersticios, en las fisuras a la cultura dominante del período, donde las revistas subterráneas lograron desarrollarse, en la mayoría de los casos con existencias efímeras y cambiantes. Las revistas culturales Cuadernos del Camino y Todas fueron impulsadas y formaron parte de las políticas del PST en el campo de la cultura; sin embargo, como pudimos observar en nuestro análisis, ambas excedieron los marcos partidarios y de alguna manera lograron tejer redes con otras revistas, formando parte de agrupamientos asociativos como ARCA y expresiones culturales que sirvieron como formas de resistencia frente a la opresión imperante. De estas publicaciones participaron diferentes actores, intelectuales y expresiones artísticas que tejieron redes con el objetivo de cuestionar la censura imperante de la dictadura, dando lugar incluso a importantes experiencias como el Encuentro de las Artes. punto final_it8x12


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[1] Estudiante de las carreras de Licenciatura en Historia y Profesorado en Historia, ambas de la UNQ.

 

bibliografia Referencias bibliográficas

Badenes, D. (comp.) (2017). Editar sin patrón: la experiencia política-profesional de las revistas culturales independientes. 1a ed. – La Plata: Club Hem Editores.

Belluchi, M. (2018). Revista Todas: un compromiso feminista con el puño en alto. XI Seminario Internacional Políticas de la Memoria. Centro Cultural de la memoria Haroldo Conti.

Cueto Rúa, S. (2017). Dossier. El campo de los derechos humanos y la memoria. Miradas desde la sociología, la historia y la antropología. En Programa Interuniversitario de Historia Política. Disponible en: http://historiapolitica.com/dossiers/dossier-el-campo-de-los-derechos-humanos-y-la-memoria-miradas-desde-la-sociologia-la-historia-y-la-antropologia/?print=print

Iglesias, F. (2019). Escritores, dictadura y resistencia: un estudio sobre la revista El Ornitorrinco 1977-1983. Los Polvorines: Universidad Nacional de General Sarmiento; La Plata: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; Posadas: Universidad Nacional de Misiones

Jelin, E. (comp.) (1989). Los nuevos movimientos sociales: Mujeres. Rock nacional. Derechos Humanos. Obreros. Barrios. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.

Longoni, A. (2013). Incitar el debate, a una red de colaboraciones y otra forma de hacer.  Revista Afuera, estudios de crítica cultural.

Marcus, C. (2007). En la biblioteca vaginal: un discurso amoroso. En Políticas de Memoria, nro. 6/7, verano 2006/2007. Buenos Aires: CeDInCi.

Margiolakis, E. (2011). Cultura de la resistencia, dictadura y postdictadura. VI Jornadas de Jóvenes Investigadores. Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Disponible en https://www.aacademica.org/000-093/106.pdf?view

Margiolakis, E. (2012). Las revistas culturales “subterráneas” y la conformación de espacios colectivos durante la última dictadura. V Seminario Internacional de Políticas de la Memoria. Buenos Aires: Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. 

Moretti, M. (2010). Entrevista a Marta Ferro, directora de la revista Todas (1979/1980). Buenos Aires: Mimeo. Disponible en: https://revistafeministabrujas32atem.blogspot.com/2012/02/la-revista-todas-reportaje-marta-ferro.html

Verzero, L. (2012). Performance y dictadura: paradojas en las relaciones entre arte y militancia. European Review of Artistic studies, 3, pp. 19-33.

Verzero, L. (2017). Clandestinidad, oficialidad y memoria: planos y matices en las artes escénicas durante la última dictadura argentina. Anagnórisis. Revista de investigación teatral, nro. 16, pp. 147-171, ISSN: 2013-6986. Disponible en https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/73269/CONICET_Digital_Nro.22f9fc97-cd59-479f-9688-9411be368e93_A.pdf?sequence=2&isAllowed=y

Williams, R. (1997). La hegemonía. En: Marxismo y Literatura. Buenos Aires: Península.

 

Otras fuentes

Archivos en uso [sitio web]. Tapa de Cuadernos del Camino nro. 2, marzo de 1979. Recuperado de http://www.archivosenuso.org/coleccion/cuadernos-del-camino#viewer=/viewer/1039%3Fas_overlay%3Dtrue&js

Cuadernos del Camino, números del 1 al 5 (1978-1980). Archivos en uso de la Red de conceptualismos del Cono Sur. Disponibles en http://archivosenuso.org/

Documento interno: “Minuta, Boreau de intelectuales”, 5/11/1979. Archivo Digital, Fundación Pluma.

Encuentro de las Artes (1980). Suplemento de Cuadernos del Camino. Archivo personal Alicia Sagra.

Encuentro de las Artes 2 (1981). Suplemento de Cuadernos del Camino. Archivo documental CeDInCi.

Mesas redondas. Serie Cuadernos del Camino (1979), anexo a nro. 4 de Cuadernos del Camino. Archivo personal Alicia Sagra.

Todas, nro. 1, 2 y 3. Archivo documental CeDInCi

 

¿Cómo citar este artículo?

Rojas, N. (2021). Tejiendo redes, las revistas culturales durante la última dictadura cívico-militar: Cuadernos del Camino y TodasSociales y Virtuales, 8(8). Recuperado de http://socialesyvirtuales.web.unq.edu.ar/articulos/tejiendo-redes-las-revistas-culturales-durante-la-ultima-dictadura-civico-militar/


Ilustración de esta página: Beekman, R. (2021). Vivas y libres [grabado, linografía y chiné collé]. Programa de Cultura de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Quilmes, convocatoria artística “Imaginerías de una lucha”. Bernal: UNQ.

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