Las sociedades a través del tiempo según los medios. El legado de Marshall McLuhan:

De la civilización preimprenta a la percepción multisensorial

 por Cristian Francisco Vilardo[1

Resumen

El presente artículo propone indagar las transformaciones en los modos de comunicación de las sociedades a través de la historia, atendiendo al surgimiento y los efectos que han provocado los medios masivos –entendidos como extensiones de los sentidos– a nivel sensorio-cognitivo en la humanidad. El trabajo recorre la producción académica del filósofo, docente e investigador Marshall McLuhan, de la cual recuperamos conceptos y enfoques novedosos para analizar la relación entre comunidades y tecnologías. Alejada del orden lógico de la racionalidad occidental, inaugurado por la imprenta, su obra permite pensar de modo original los cambios de percepción, organización y formas de conocimiento que los medios han establecido en las sociedades, desde aquellas basadas en la tradición oral hasta las incluidas en la galaxia Gutenberg y la posterior era multisensorial. Consideramos que encasillar a McLuhan dentro de la corriente del determinismo tecnológico impide recuperar herramientas teóricas relevantes para comprender el devenir de las sociedades contemporáneas, atravesadas en las últimas décadas por una revolución tecnológica y un proceso de globalización sin precedentes históricos. 

Palabras clave: comunicación, historia, McLuhan, medios, sociedad.

Introducción

Este trabajo tiene como objetivo recuperar los lineamientos del filósofo Marshall McLuhan, cuya obra propone un abordaje original para analizar la relación entre los modos de comunicación, pensamiento y conocimiento humanos y los medios tecnológicos. A partir de un recorrido histórico, el autor indaga los efectos de los medios –entendidos como extensiones de los sentidos de los individuos– y diferencia tres etapas en la evolución de la cultura: la civilización preimprenta, en la que destaca la cultura oral; la edad moderna, en la que sitúa la aparición de la imprenta y la galaxia Gutenberg; y la fase de la percepción multisensorial, inaugurada por los medios electrónicos. Es justamente esta última era la que McLuhan celebra con cierto tono optimista por retornar al equilibrio sensorial humano de la primera fase previa a la imprenta, aunque advierte que en la aldea global en que se ha convertido el mundo en la segunda mitad del siglo xx las sociedades funcionan prácticamente sin necesidad de intervención humana.

De esta manera, descifrar qué mirada tiene McLuhan acerca de los medios constituye un interrogante complejo. Sus planteos han nutrido debates teóricos, se lo ha considerado un gran visionario y, al mismo tiempo, ha recibido variadas críticas que en muchos casos implicaron que su obra fuera desplazada de la consideración docente en cátedras y planes de estudio de carreras vinculadas al campo de la comunicación. Sin embargo, creemos que su producción académica resulta particularmente novedosa y útil para comprender el devenir de las sociedades contemporáneas, atravesadas en las últimas décadas por una revolución tecnológica y un proceso de globalización sin precedentes históricos. 

Acercamiento al pensamiento de McLuhan

En los años cincuenta del siglo xx se popularizó en ámbitos académicos una corriente de análisis inaugurada por Harold Innis y continuada por el filósofo, docente e investigador canadiense Marshall McLuhan. Sus perspectivas centraron la atención en los efectos cognitivos de las tecnologías. Según varios autores, como Armand y Michelle Mattelart (1998), sus posiciones teóricas se incluyen dentro de la corriente general del denominado determinismo tecnológico[2]. Las tecnologías aparecen como extensiones de los sentidos del hombre, potenciadoras del sistema sensorial biológico, pero, a la vez, como elementos determinantes de la comunicación. Para McLuhan las herramientas de comunicación se analizan como extensiones de las capacidades humanas básicas e innatas. La historia, que para muchas otras teorías es un análisis de procesos sociales, es comprendida de otro modo por el autor canadiense.

Cabe destacar que Marshall McLuhan piensa en términos de sentidos y tecnologías. Considera que cada técnica prolonga alguno de los sentidos del hombre y que esto produce un adormecimiento del resto de los sentidos. Cada nueva prolongación de un sentido cambia nuestro modo de pensar y comprender, cuestiones que ejemplifica con claridad en sus obras, en especial a lo largo de La galaxia Gutenberg. Génesis del «homo typographicus» (1989). En este, uno de sus libros más difundidos, expone una visión determinista de las extensiones tecnológicas de los medios. Se refiere, fundamentalmente, a la cultura tipográfica, y advierte la relación entre la implantación de las nuevas formas tecnológicas de comunicación y el conocimiento y la organización social.

Tal vez sea su visión poco influenciada por el marxismo, su despreocupación por los contenidos de los medios o su creencia acerca de la incapacidad del hombre para modificar las relaciones sociales, las claves por las que su pensamiento ha sido tan debatido y desprestigiado. Más allá de eso, su legado continúa vigente. McLuhan tuvo algo de visionario, ya que sus obras han dejado un interesante marco teórico que permite estudiar y comprender, desde otra mirada, la naturaleza de estos nuevos medios que han actuado sobre la humanidad. 

¿McLuhan celebra la cultura de masas o es un conservador? Este es uno de los interrogantes que se desprenden de sus formulaciones y que al analizar su pensamiento intentaremos dar respuesta.

Las extensiones del hombre y su naturaleza

Sostenemos que la originalidad del pensamiento de McLuhan radica en que brinda una dimensión de análisis diferente respecto al vínculo entre los medios creados por el hombre y las necesidades del cuerpo humano. Las tecnologías son para él extensiones de los sentidos del hombre. Tal como sostiene Jordi Berrio (2005)[3] “no es que los nuevos medios sean puentes entre el hombre y la naturaleza, sino que son naturaleza, al ser extensiones del cuerpo humano” (p. 2). De esta manera, McLuhan interpreta la historia como una extensión de la naturaleza, en la que se incluyen los medios construidos por el hombre. Podemos decir que lee la historia a través de la aparición y el desarrollo de los medios, con las rupturas y continuidades que estos suponen. Asimismo, comprende la conformación de las sociedades humanas a través de la naturaleza de los mismos medios. No son los hombres los protagonistas, sino los medios: la acción humana queda casi borrada, se devalúa la capacidad de acción de los sujetos. Las relaciones se dan entre las prolongaciones de los sentidos de los hombres.

El motivo de esta dimensión diferente de análisis que privilegia McLuhan es su manera de observar la realidad en forma multisensorial, es decir, analizarla en términos de sentidos. El autor desarrolla sus ideas acerca de la omnipresencia de los medios y sus determinaciones en las sociedades pensando en términos de equilibrio sensorial. Afirma que la tecnología y específicamente los medios forman el pensamiento de los individuos, configuran su modo de sentir y de actuar, y la forma en que las sociedades se organizan y operan. Este autor cree que los medios son la esencia de la vida civilizada, que moldean los sentidos de los seres humanos y sientan las bases para su organización social y su vida colectiva. Por eso McLuhan (1985) sostiene:

comienzo-citas La división de facultades que resulta de la dilatación o exteriorización tecnológica de uno u otro de los sentidos es un carácter tan penetrante del siglo pasado que hoy hemos tomado conciencia, por primera vez en la historia, de cómo se inician tales mutaciones de la cultura. 

          Aquellos que padecen la primera embestida de una nueva tecnología, sea el alfabeto o la radio, responden muy intensamente porque las nuevas proporciones de los sentidos, establecidas inmediatamente por la dilatación tecnológica del ojo o del oído, ofrecen al hombre un sorprendente mundo nuevo, que evoca una nueva y vigorosa «conclusión», o nuevo modelo de interacción entre todos los sentidos en su conjunto. Sin embargo, la primera conmoción se va disipando gradualmente a medida que la comunidad entera asimila el nuevo hábito de percepción en todas las áreas de su trabajo y asociación. La verdadera revolución se produce en esa más tardía y prolongada fase de “ajuste” de toda la vida social y personal al nuevo modelo de percepción establecido por la nueva tecnología. (pp. 16- 17)

Entendiendo la comunicación como un proceso sensorial pleno y tomando como punto de partida el hecho de que nuestras percepciones han configurado la forma en la que entendemos y pensamos, McLuhan considera que estos efectos han sido tan importantes como para diferenciar tres etapas en la evolución de la cultura.

De la civilización preimprenta a la de la percepción multisensorial

Realizando un interesante análisis de El rey Lear de Shakespeare, McLuhan comienza La galaxia Gutenberg (1985) con el propósito de “estudiar ante todo la fase de la imprenta en la cultura del alfabeto […] Esta fase, sin embargo, se ha tropezado hoy con los nuevos modos, orgánico y biológico, del mundo de la electrónica” (p. 29). Así sugiere que existen tres períodos de civilización en la humanidad: el primero se refiere a la edad preimprenta, cuando el hombre tenía cultura oral; el segundo, a la edad moderna, que comienza con la invención de la imprenta; y el tercero, a la fase de percepción multisensorial, es decir, la era de la televisión y los medios electrónicos.

Edad preimprenta. Según Harold Innis (1997), la calidad de los medios de comunicación en los imperios antiguos hizo que en aquellas sociedades primitivas se desarrollara una fuerte tradición oral. Asimismo, destaca que cada cambio en alguno de los medios produjo una suerte de revolución social, que también afectó la organización política y económica de los imperios. Innis (1997) habla de las modificaciones respecto del uso del papiro en lugar de la piedra en el antiguo Egipto: 

comienzo-citas Las profundas perturbaciones que tuvieron lugar en la civilización egipcia a consecuencia del cambio de la monarquía absoluta a una organización más democrática coincidieron en el énfasis que se había puesto sobre la piedra como medio de comunicación o como base de prestigio, como se muestra en las pirámides, hacia un énfasis sobre el papiro. (p. 53)

También Innis sostiene que el pensamiento ganó agilidad al escapar del pesado medio de la piedra” (p. 52). Y prosigue: “Un incremento notable de la escritura a mano vino acompañado de la secularización de la escritura, el pensamiento y la actividad” (p. 52). De aquí, se desprende la presencia en Innis de la idea de un determinismo tecnológico que después tomó en cuenta y desarrolló McLuhan. La idea de que la aparición de los medios ha determinado el desarrollo de la cultura es una de las claves para comprender su enfoque. Sus ideas se basan en la convicción de que el paso de una era a otra siempre se ha debido a los cambios en las tecnologías de la comunicación, desde los ocurridos en Egipto hasta los que llegó a ver mientras vivió. 

En las civilizaciones tribales las relaciones sociales únicamente tenían lugar cara a cara, en presencia de un emisor y un receptor al mismo tiempo. En los primeros tiempos de la humanidad se pensaba en términos de simultaneidad espacial; las comunicaciones exigían una participación activa, tanto temporal como espacial. La importancia del sentido auditivo configuraba la cosmovisión de la época. El oído predominaba en lugar del ojo, lo cual creaba una concepción del mundo integradora. Se comprendía el mundo como una totalidad. Así Berrio (2005) explica:

comienzo-citas […] el único medio para la transmisión de los mensajes es la palabra. No existen procedimientos para la conservación de la información más allá de la memoria humana. Por ello los actos comunicativos que se realizan entre emisores y receptores están necesariamente ligados en una unidad de espacio y de tiempo. (p. 3)

El espacio y el tiempo eran concebidos como múltiples y circulares. En aquel tiempo los sentidos se conjugaban de forma armónica, ya que la palabra disfrutaba de una gran riqueza sensorial. En las tribus todos los hombres eran iguales. En palabras de Berrio, “el bagaje cultural estaba uniformemente repartido” (p. 3); la oralidad ocupaba un lugar de privilegio en dichas sociedades. Las diferencias radicaban en las experiencias acumuladas. Era el tiempo de la organización oral-auditiva del conocimiento y la percepción humana.

La riqueza de las experiencias y su posterior empobrecimiento en la modernidad son otros de los nudos centrales del filósofo canadiense. Al respecto McLuhan (1985) afirma que “es necesario insistir en que mi preocupación es el proceso de separación de los sentidos, por el que se produce la destribalización del hombre”[4].

La edad moderna. Una vez aparecida la imprenta entramos en la galaxia Gutenberg. Se pasa de una cultura basada en la comunicación oral, que favorece las relaciones de tipo emotivo, a otra en que predomina la racionalidad lineal, visual. La lectura privilegia el ojo. Dice Berrio (2005): “Leer es una actividad visual que no tan solo hipertrofia el sentido de la vista, sino que falsea la armonía de las proporciones de los cinco sentidos” (p. 4). McLuhan lamenta que con la imprenta se diera la pérdida del equilibrio sensorial que existía en las tribus. 

En La galaxia Gutenberg, el autor sostiene que el cambio gradual de la era de la comunicación oral a la de la comunicación escrita se debió, en gran medida, al alfabeto fonético, pero fue la imprenta de tipo móvil la que selló el paso de una etapa a otra. Algunos podrán preguntarse el motivo por el cual el autor considera que la imprenta creó al “hombre tipográfico” y no lo hizo el alfabeto fonético. McLuhan (1985) expone sus causas:

comienzo-citas Desde el punto de vista de los recientes y profundos conocimientos acerca de los componentes visuales de la experiencia resulta, pues, que el mundo griego se nos aparece como tímido e indeciso. Pero en la fase del manuscrito, de la tecnología del alfabeto, nada hubo que tuviese la suficiente intensidad para separar completamente lo visual de lo táctil. Ni aun la escritura de los romanos tuvo fuerza para hacerlo. La escisión de los sentidos y la ruptura y alejamiento de la dimensión visual no se produjo hasta que tuvo lugar la experiencia de la producción en masa de tipos exactamente uniformes y repetibles. (p. 37)

Nuevas formas tecnológicas de comunicación, de comprender y segmentar el conocimiento y de organización social fueron las novedades que contribuyeron a la ruptura con la civilización oral. Cobraron importancia ideas como la delegación de la autoridad central, nuevas visiones de las periferias de poder y riqueza, formas de conocimiento con un carácter centralizado y, fundamentalmente, el aislamiento del sentido visual. Todas ellas se produjeron a partir de la aparición de la imprenta.   

Ahora bien, los cambios que mencionamos no han sido los únicos que introdujo la imprenta a mediados del siglo xv. Pasar de la oralidad exclusiva a la textualidad no solo alteró las relaciones sociales, la política y la economía, sino que también produjo cambios en la mentalidad de los individuos, sobre todo en las nociones de espacio y tiempo. Estas comenzaron a ordenarse a partir de una cultura que se alejaba de la tribu. La racionalidad ligada al texto impreso condujo a un espacio euclidiano[5], medible y ordenable a través de coordenadas. También entramos en un tiempo lineal, causal, distribuido en un antes, un ahora y un después. Lo visual ha pasado a ser lo explícito, lo uniforme, lo secuencial. Es el tiempo de los modelos euclideos de organización de la percepción.

La fase de percepción multisensorial. McLuhan creía que los nuevos medios electrónicos estaban traduciendo la naturaleza del hombre en sistemas de información “que producirían una enorme sensibilidad global y ningún secreto”[6] (McLuhan y Powers, 2003, p. 13). La aldea global, que establecería cambios también en las relaciones sociales, vendría a cambiar las fronteras entre las sociedades. McLuhan celebra la recuperación de los aspectos tribales de las civilizaciones, de aquellas en la que estaban equiparados los sentidos. La cultura mundial cambiaría para aceptar un modo de percepción diferente: el de la percepción multisensorial. A mediados del siglo xx nos encontrábamos en una situación de transición, ya que nuestra cultura alfabetizada ofrecía resistencias a la retribalización que provocaban las nuevas formas de comunicación.

Con la televisión se había empezado a adquirir un conjunto de percepciones totalmente nuevas; se trata de la etapa en la que dominaron los mandatos sensoriales envolventes de la imagen televisiva. El conjunto unificado de los sentidos sirvió a las audiencias para tantear, explorar, entretenerse e implicarse en profundidad con la información que se ofrecía a un alto nivel. Berrio (2005) lo sintetiza:

comienzo-citas A grandes rasgos, la característica de esta galaxia es que se basa en la implicación, la simultaneidad, la discontinuidad, el espacio-tiempo, y tiende a desarrollarse en el trabajo por la desfragmentación y en la política por la teleparticipación. También cabe indicar que la electrónica impone una nueva interdependencia, así como una nueva relación concreta e inmediata que no tan solo retribaliza, sino que también recrea el mundo según la imagen de una aldea global. (p. 5) 

El flujo eléctrico ha producido, a nivel mundial, un contacto entre diversas sociedades que, al derribar los muros espaciales y temporales, tiende a volver a un armónico equilibrio sensorial. McLuhan (1969) señala:

comienzo-citas […] la aceleración de la edad electrónica es tan perturbadora para el alfabetizado y lineal occidental como lo fueron los caminos romanos del papel para los aldeanos tribales. La presente aceleración no es una lenta explosión hacia afuera, desde el centro hasta los márgenes, sino una implosión instantánea y una fusión mutua del espacio y de las funciones. Nuestra civilización especializada y fragmentada, con su estructura centro-margen, está experimentando de repente un nuevo e instantáneo montaje de todos sus elementos en un todo orgánico. Este es el nuevo mundo de la aldea global. (pp. 88-89)

Como sostiene McLuhan (1996), la tecnología eléctrica ha transformado el mundo en una gran casa sin paredes, resaltando la obsolescencia de lo que denomina como diversos medios: la vivienda, como extensión de los mecanismos corporales de control de la temperatura, y los idiomas, por ejemplo. El autor sugiere que “la extensión eléctrica de los procesos de la conciencia colectiva, al propiciar una conciencia sin paredes” (p. 145) puede dejar obsoletos estos tipos de muros. McLuhan (1993) aporta:

comienzo-citasEn una sociedad eléctricamente configurada, toda la información crítica necesaria para la fabricación y distribución, desde automóviles hasta computadoras, estaría a disposición de todos al mismo tiempo. El espionaje se convierte en una forma de arte. La cultura se vuelve organizada como un circuito eléctrico: cada punto en la red es tan central como el siguiente. (p. 98)

McLuhan en Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano (1994) pretende desarrollar el papel de los medios masivos en la nueva era, de acuerdo a dos características básicas que les atribuye: ser fríos o calientes en función de la participación que requieren de los individuos.

Nuevas formas de concebir: medios fríos y calientes

Los medios de comunicación de masas determinarán para el filósofo canadiense nuevas percepciones y formas de pensar en el siglo xx. McLuhan (1994) define:

comienzo-citas El medio caliente es aquel que extiende, en «alta definición», un único sentido. La alta definición es una manera de ser, rebosante de información. […] los medios calientes son bajos en participación, y los fríos, altos en participación o compleción por parte del público. (p. 43)

Los medios calientes se dirigen, con gran riqueza de información, a un solo sentido. Al estar llenos de información, exigen poca participación del público. La escritura alfabética, la radio, el cine y la fotografía son algunos ejemplos. Por su parte, los medios fríos son pobres en información y, por ello, ricos en participación. Esto quiere decir que el receptor tiene que poner mucho de sí para entender el mensaje. Se dirigen a más de un sentido y denotan determinada calidez afectiva. Son la escritura jeroglífica, la televisión, el teléfono y los cómics.  

Podemos afirmar, entonces, que los medios calientes excluyen y que los fríos incluyen, siempre y cuando pensemos en qué medida participan los sentidos humanos al utilizar dichos medios. La naturaleza de los medios es tan importante como el ambiente en el que actúan. Según Berrio (2005),

comienzo-citas […] los efectos de los medios calientes pueden ser fríos si el receptor es frío. Los individuos de los países en desarrollo son fríos. En cambio, son calientes los individuos que mantienen una cultura ligada a la textualidad. Las consecuencias de los medios calientes o fríos siempre dependen del medio cultural en que se empleen. (p. 5)

Tal como expusimos previamente, estos medios fríos y calientes determinarán formas de comprensión y entendimiento. En la era eléctrica se necesita otro modelo, otra forma de pensar basada en la riqueza sensorial. Sostiene McLuhan (1994) que la forma de pensar occidental y el método científico formados por modelos de ordenación lineal del espacio y del tiempo, con gran énfasis en la causalidad, deben caducar. Resulta interesante, más allá de las críticas que pueda engendrar, su mecanismo utilizado. La tétrada, conjunto de cuatro cosas estrechamente vinculadas entre sí, sirve para entender cómo opera el pensamiento humano en esta nueva fase de la humanidad. 

La tétrada es un procedimiento de exploración a través del cual pueden valorarse las tensiones que actualmente se producen entre el espacio acústico y el visual. Es su estrategia para explorar el universo cultural. La importancia otorgada a la tétrada radica en su convicción de que si no percibimos los cuatro procesos en operación, no somos conscientes de sus efectos totales. Su aforismo “Yo no busco, encuentro” está, así, bien justificado. Él no pretende buscar conocimiento científico según los cánones establecidos por la causalidad derivada de la cultura impresa, sino que explora siguiendo su propio mecanismo.

La forma sobre el contenido: el medio es el mensaje

Las ideas de McLuhan han contribuido poderosamente a quebrar un postulado heredado de la cultura del hombre tipográfico[7], el de la prioridad del contenido sobre la forma. Así, el autor destaca que el propio medio determina el carácter de lo que se comunica y conduce a un nuevo tipo de civilización. Con la expresión “el medio es el mensaje”[8] establece que las consecuencias individuales y sociales de cualquier medio, es decir, de cualquiera de nuestras extensiones, resultan de la nueva escala que introduce en nuestros asuntos humanos cualquier extensión o tecnología nueva. No se centra en los contenidos que se transmiten a través de los medios, sino en los cambios de percepción, organización y formas de conocimiento que estos establecen. Colabora con la corriente que otorga una omnipresencia todopoderosa a los medios de comunicación en la era eléctrica en función de los nuevos modos de organización social, política y económica. En palabras de McLuhan (1994): 

comienzo-citas Pero volvamos a la luz eléctrica. Poco importa que se utilice para alumbrar una intervención quirúrgica o un partido de béisbol. Podría argüirse que estas actividades son el «contenido» de la luz eléctrica, ya que no pueden existir sin esta. Esta circunstancia no hace sino recalcar el hecho de que, «el medio es el mensaje» porque es el medio el que modela y controla la escala y forma de las asociaciones y trabajo humanos, contenidos o usos de estos medios son tan variados como incapaces de modelar las formas de asociación humana. (p. 30)

Consideraciones finales

El pensamiento de McLuhan no sigue el orden lógico de la racionalidad que los occidentales hemos ido elaborando desde la invención del alfabeto fonético y la imprenta, sino que más bien tiene un desarrollo circular. Su obra también es un mosaico, dado que está formada por elementos heterogéneos que forman una unidad nunca consolidada, nunca uniforme, nunca fijada en el espacio y el tiempo euclidianos. Esto es fundamental para captar la originalidad de su obra.  

Por otra parte, creemos que el autor fue consciente de que al cambiar la forma de comunicarnos también lo haría nuestra vida sensorial y cognitiva. Más allá de las críticas que se le puedan realizar, sus formulaciones acerca de cómo se ha transformado la cultura en el siglo xx, cuyos cambios se han intensificado en el presente, evidencia que su pensamiento estaba bien orientado al privilegiar el papel protagónico de los medios en las civilizaciones actuales. 

Otro aspecto para considerar en la producción de McLuhan es su concepción acerca de la cultura de masas. Así como sostiene que la tecnología especializada destribaliza, también destaca con énfasis que la tecnología no especializada retribaliza. De este modo, el autor celebra precisamente esta retribalización, la vuelta al equilibrio sensorial y las percepciones de las sociedades preimprenta.

El hombre tipográfico moderno y la cultura visual que reemplazó a la oral son atacadas por McLuhan. Es esta crítica a la modernidad un punto de contacto entre el autor canadiense y la Escuela de Frankfurt[9], la cual encabezó la crítica hacia la cultura de masas y la modernidad. La civilización industrial es un blanco de ataque en común. 

Por último, intentaremos esbozar una respuesta en cuanto a si la figura de McLuhan es conservadora en lo que respecta a su concepción de los medios masivos o si, por el contrario, es un optimista tecnológico. Creemos que no se corresponde con ninguna de las opciones. Su pensamiento, basado en los sentidos y en el equilibrio armónico que estos han experimentado en las sociedades tribales, no lo conduce a ser un optimista de las nuevas tecnologías. Más bien, podría decirse que tras atravesar por una etapa de nostalgia y críticas hacia la cultura visual y los medios que la posibilitaron, McLuhan ve en las nuevas tecnologías de comunicación una suerte de retribalización de la sociedad. Es esto lo que celebra, es decir, el retorno a las forma de percepción audio-táctil. A su vez, considera que en la aldea global las cosas funcionan sin la necesidad de intervención humana. Piensa en una especie de sociedad que se transforma a sí misma: una sociedad autorregulada en la que se experimenta una inutilidad de la política. Si bien esto constituye una característica del conservadurismo político, no creemos que sea suficiente para incluirlo en tal categoría. Insistimos en que la propia naturaleza de su pensamiento y sus formulaciones, que varían entre la crítica a la modernidad y la celebración de la era eléctrica, lo alejan de poder ser considerado un optimista tecnológico o un conservador. Tampoco estamos de acuerdo con que su obra ha sido revolucionaria, aunque sí reconocemos que algunos aspectos de su legado han perdurado. Consideramos, en definitiva, que sus planteos han sido originales y han contribuido con aportes novedosos al campo de la comunicación al privilegiar otras dimensiones de estudio, por más que una parte de la academia crea que es un autor poco trascendente, polémico o que merezca pasar inadvertidopunto final_it8x12


pastilla_der Notas

[1] Es licenciado en Comunicación Social (UNQ) y profesor de Historia (Instituto Superior de Formación Docente nro. 1 de Avellaneda Abuelas de Plaza de Mayo [ISFD nro. 1]).

[2] Armand y Michele Mattelart mencionan que las ideas de Innis y McLuhan giran en torno a “los efectos del determinismo de la tecnología moderna” (1998, p. 72).

[3] Gran parte de nuestro trabajo tiene marcadas líneas de continuidad con el de Berrio, titulado “La obra de McLuhan o el trabajo intelectual como provocación”.

[4] Expresiones como esta, en la que remarca su interés por la alteración del equilibrio sensorial, son repetidas en varios pasajes de La galaxia Gutenberg.

[5] Perteneciente o relativo al método de Euclides, matemático griego del siglo iii a. C, que define al espacio como finito, homogéneo y lineal.

[6] Palabras de Bruce Powers extraídas del prefacio del libro La aldea global, que escribió junto a McLuhan.

[7] Concepto que McLuhan desarrolla en La galaxia Gutenberg para reflexionar acerca de los efectos de la imprenta en la percepción de la Edad Moderna.

[8] Título del Capítulo I de la primera parte de Comprender los medios de comunicación… (1994).

[9] Según explican A. y M. Mattelart (1998): “En la época de la República de Weimar, algunos intelectuales, entre ellos el filósofo Max Horkheimer y el economista Friedrich Pollock, fundan el «Instituto de investigación social», afiliado a la Universidad de Francfort. Es la primera institución alemana de investigación de orientación abiertamente marxista” (p. 51). Este grupo multidisciplinario integrado también por Theodor Adorno y Walter Benjamin, entre otros, formuló una teoría crítica con eje en el concepto de industria cultural, cuestionando a los medios de comunicación por la violencia simbólica ejercida y por considerarlos medios de poder y de dominación.

 

bibliografia Referencias bibliográficas

Berrio, J. (2005). La obra de McLuhan o el trabajo intelectual como provocación. Portal de la Comunicación InCom-UAB. Lecciones del portal. Disponible en https://incom.uab.cat/portalcom/wp-content/uploads/2020/01/19_esp.pdf 

Innis, H. (1997). Los medios de comunicación en los imperios antiguos. En Crowley, D. y Heyer, P. La comunicación en la historia. Tecnología, Cultura, Sociedad. Barcelona: Bosch.

Mattelart, A. y M. (1998). Historia de las teorías de la comunicación. Barcelona: Paidós.

McLuhan, M. (1969). Contraexplosión. Buenos Aires: Paidós.

McLuhan, M. (1985). La galaxia Gutenberg. Génesis del «homo typographicus». Barcelona: Planeta-De Agostini.

McLuhan, M. y Powers, B. (1993).  La aldea global. Barcelona: Gedisa.

McLuhan, M. (1994). Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. México: Diana.

 

¿Cómo citar este artículo?

Vilardo, C. (2021). Las sociedades a través del tiempo según los medios. El legado de Marshall McLuhan: de la civilización preimprenta a la percepción multisensorial. Sociales y Virtuales, 8(8). Recuperado de http://socialesyvirtuales.web.unq.edu.ar/articulos/las-sociedades-a-traves-del-tiempo-segun-los-medios/


Ilustración de esta página: Vaccarezza, C. (2021). Vivir en el escalón [linografía]. Programa de Cultura de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universitaria de la Universidad Nacional de Quilmes, convocatoria artística “Imaginerías de una lucha”. Bernal: UNQ.

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