Entrevista a Néstor Daniel González

“La función de la extensión universitaria en la formación académica es fundamental”

 

A lo largo de esta entrevista, el director del proyecto de extensión “Cronistas Barriales” de la Universidad Nacional de Quilmes Néstor Daniel González explica en qué consiste la extensión universitaria e invita a estudiantes y graduados a participar de esta práctica institucional y comunitaria que constituye un verdadero espacio de diálogo.

La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), a través de la Secretaría de Extensión, financia desde el año 2006 programas y proyectos de extensión universitaria con el propósito de consolidar un vínculo estrecho con el territorio, atender los requerimientos y las problemáticas sociales, y contribuir a su transformación. Se trata de prácticas institucionales y comunitarias que promueven la interacción con los diversos actores de la sociedad y que favorecen espacios de diálogo. Los proyectos son llevados adelante por equipos de docentes, no docentes, graduados y estudiantes; y versan sobre diferentes ejes temáticos como, por ejemplo, el medio ambiente, la economía social, los derechos humanos y la comunicación.

Para interiorizarnos en el tema realizamos una entrevista a Néstor Daniel González, director del proyecto de extensión “Cronistas Barriales” de la UNQ, quien asegura que “el diálogo que la universidad tiene con el territorio mediante sus políticas de extensión es fundamental para constituirla como un actor activo en los procesos de transformación social”.

¿Qué es la extensión universitaria?

La extensión universitaria tiene una larga tradición, que podríamos caracterizar como polémica. En el año 1905 o 1906 es cuando, por ejemplo, la Universidad Nacional de La Plata hace el primer congreso de extensión universitaria, donde de alguna manera se definen sus lineamientos. El planteo que se hace es que el sistema universitario, del cual participa solo un sector de la sociedad para la producción de conocimiento científico e investigación académica, tiene que socializarse. Entonces, la extensión nace como idea de transferencia del conocimiento producido dentro de las universidades (es decir, dentro de las aulas, de los laboratorios, de la investigación) hacia el conjunto de la sociedad. En este sentido, es una noción parecida a la de “divulgación” que significa “dar al vulgo”, con lo cual es un concepto muy retrógrado para pensar cómo la universidad concibe a la sociedad. Desde aquella perspectiva, todo lo que no es universidad es vulgo, es el conocimiento vulgar, entonces la idea que subyace es que hay que nutrir de conocimiento científico al conocimiento vulgar.

En los últimos años, aproximadamente en la última década y media, se empezó a reconfigurar este concepto. Se propone pensar la extensión universitaria como aquel espacio de vinculación con la sociedad y como contenedora de todas las culturas sociales que convergen en torno a la vida universitaria, y que eso incluya un desarrollo científico. ¿Por qué digo contener a todos los comportamientos de la sociedad? Por dos razones. En primer lugar, porque la investigación científica para muchos debe ser la investigación que canalice las necesidades y las demandas de la sociedad, debe nutrirse de las necesidades sociales para desarrollar proyectos de política universitaria en investigación, gestión, extensión…En segundo lugar, porque esto también es importante para nutrir a la organización curricular, a los planes de estudio y a los contenidos mínimos. Lo que se propone, entonces, es que la extensión universitaria no tiene que transferir un conocimiento de manera unilateral sino que debe ser en diálogo con el tipo de conocimiento que produce la sociedad en su conjunto.

En el caso del proyecto “Cronistas barriales”, ¿cómo es el trabajo hacia el interior del equipo teniendo en cuenta que está compuesto por docentes, no docentes, graduados y estudiantes? ¿Qué roles ocupan cada uno?

En realidad, hay que aclarar que hay un programa de extensión que se llama “Comunicación, participación y ciudadanía”, el director es Alfredo Alfonso, y está compuesto por siete proyectos (uno de ellos es “Cronistas barriales”) que articulan con veinte organizaciones sociales y en los que participan más de cien personas de la comunidad universitaria entre docentes, graduados, alumnos y personal administrativo y de servicio. O sea que es un programa grande en su estructura. Cada uno de los proyectos tiene su lógica de organización pero, en términos generales, a partir de la propuesta aprobada por la evaluación externa se trabaja de manera horizontal entre todos los actores que forman parte de los proyectos. Entonces, más allá de que por supuesto cada proyecto de extensión tiene un director y coordinadores, lo que se busca es el diálogo entre los distintos actores de la universidad y de las organizaciones que forman parte de la sociedad, estamos hablando de un diálogo horizontal y fructífero.

Por ejemplo, en el proyecto que yo dirijo trabajamos con el Municipio de Quilmes, organizaciones territoriales, escuelas, y lo importante de eso es que nos ponemos en contacto con distintos referentes de todas esas organizaciones para dialogar, para ver cuáles son las necesidades principales, las expectativas que hay en torno al proyecto, y las estrategias que concretamente se necesitan para que el proyecto sea exitoso.

¿Cómo se relaciona la extensión universitaria con la formación académica de los estudiantes? ¿Qué aporte hace?

Para mí la extensión universitaria es un aporte fundamental a la formación académica de los estudiantes, en principio porque si tuviéramos una formación académica que no contiene el contacto con la sociedad en la cual se circunscribe sería una formación incompleta. Yo creo que el rol de la extensión universitaria es central; o sea, ni menos ni más importante que el de la investigación científica. La producción de conocimiento en la universidad tiene que tener como objetivo que podamos aplicarlo a la docencia o a la formación académica. Para mí el mismo papel juega la extensión universitaria: un alumno que estudia aspectos vinculados con las técnicas de investigación, el trabajo de laboratorio o el trabajo de estudio, tiene que poder aplicarlo sobre la vida real, sobre el territorio real y sobre las complicaciones y complejidades que esa realidad tiene, de lo contrario se estaría formando en algo abstracto. Por eso pienso que la función de la extensión en la formación académica es fundamental. En este sentido, es importante mencionar que se realizan convocatorias abiertas para que todos aquellos alumnos o graduados que quieran participar de un proyecto de extensión puedan hacerlo vinculándose con las distintas líneas de extensión universitaria.

Ahora bien, pensando en la formación de los extensionistas, que vendrían a ser los estudiantes o graduados que son miembros de un proyecto de extensión, la idea es que puedan poner en diálogo todo el conocimiento que van desarrollando en la formación académica con las distintas instancias que la extensión universitaria contiene: ir al territorio, intercambiar con otras culturas (sociales, políticas, artísticas, etcétera) que dialogan siempre con el tipo de conocimiento que produce la universidad y que, sobre todo, lo complejizan. Desde esa perspectiva, también es muy enriquecedor.

Luego, para la universidad en sí misma la extensión universitaria no solo es una función sustantiva sino que, además, es una oportunidad que tiene para conocer en profundidad su territorio, para dar las respuestas necesarias que como actor social tiene que dar. Si la universidad no es un actor social fundamental en los procesos de transformación de la sociedad, la universidad será un lugar endogámico que lo único que hace es repetirse a sí misma y que no tiene ningún valor para la sociedad; con lo cual ese diálogo que la universidad tiene con el territorio mediante sus políticas de extensión es fundamental para constituirla como un actor activo en los procesos de transformación social. punto final_it8x12


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Néstor Daniel González: Mag. en Periodismo y Medios de Comunicación (UNLP) y Doctorando en Comunicación  Social de la UNLP. Profesor Ordinario en Grado y Posgrado de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP y en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Dirige el Proyecto de investigación “Contenidos digitales audiovisuales en el contexto de los nuevos servicios de comunicación audiovisual”; el Proyecto de Extensión Universitaria “Cronistas Barriales”; y codirige el Programa de Extensión “Comunicación, participación y ciudadanía”. Actualmente se desempeña como coordinador de Gestión Académica del Departamento de Ciencias Sociales de la UNQ.

El proyecto “Cronistas barriales” se enmarca dentro del programa “Comunicación, Participación y Ciudadanía” de la UNQ. Su principal objetivo es capacitar a jóvenes de distintos barrios de la región para producir noticias televisivas y generar una conciencia crítica sobre la producción informativa y el papel que la información juega en la sociedad. En este sentido, el proyecto que dirige Daniel González apunta a democratizar la palabra y producir imágenes propias, contar lo que pasa en los barrios desde los ojos de sus protagonistas; y, de ese modo, contribuir a transformar la comunicación. El equipo trabaja con escuelas, organizaciones sociales y la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio de Quilmes.

El proyecto nació en 2012 y ya cuenta con nueve programas. Para ver las producciones ingresar en: Cronistas Barriales

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