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El Fútbol y sus atravesamientos sociales en la posmodernidad: sus posibles impactos educativos

Por Fabián Horacio Martins martins

Resumen

El presente trabajo procura abordar algunos de los cambios promovidos desde el mercado y los medios de comunicación con relación al fútbol en la actualidad, con el fin de  analizar sus posibles impactos educativos en la trama cotidiana de “las luchas por el poder de representación” (Reguillo, 2003, p. 3). Teniendo en cuenta los aportes de Nassif (1986) cuando expresa que la sociedad es un fenómeno pedagógico establecido a partir de los procesos de comunicación, se intenta analizar los impactos del discurso del rendimiento difundido a escala global en los diversos ámbitos educativos —formal, no formal e informal—, subrayando los múltiples atravesamientos en la producción de significaciones que articulan la relación sujeto-mundo. Para ello se toman como referencia los conceptos de mediación, historicidad y matrices de pensamiento, en consonancia con el viraje epistemológico que atraviesa el campo de conocimientos de las Ciencias Sociales.

Palabras clave: fútbol, sociedad, posmodernidad, subjetividad, educación.

Introducción

Las fronteras territoriales ideadas por la modernidad son seriamente interpeladas en la medida en que aumenta la velocidad de transmisión y circulación de la información a escala global. Las distancias se transforman en puntos cercanos que empujan inevitablemente a un intercambio cada vez más fluido, en los cuales los límites espaciales cobran cada vez mayor fragilidad y porosidad. En este marco se lleva a cabo un proceso inédito de amplificación de un pensamiento único, que pugna por imponerse ejerciendo un disciplinamiento social cargado de sentido común desde sus premisas de carácter universal, que se ontologisan transformándose en un discurso de lo real.

Tinning (1993) plantea la existencia de dos grandes discursos que orientan el trabajo de los profesionales del campo del movimiento humano: el discurso del rendimiento y el discurso de la participación. El lenguaje del discurso del rendimiento gira en torno a la selección, el entrenamiento, la exclusión y la supervivencia del más fuerte; por su parte, el discurso de la participación versa en torno a la inclusión, la igualdad, el compromiso, el disfrute y la justicia social. En tal sentido, es  posible afirmar que el deporte ha encauzado sus principios y sentidos hegemónicos hacia el rendimiento, producto de las influencias del mercado y los avances científicos. Schmucler (1997) expone que los medios de comunicación masivos cumplen un papel clave para su desarrollo y propagación con una tendencia dominante hacia la homogeneidad y rechazo hacia todo disenso.

El estudio del fútbol requiere ser entendido dentro del proceso de globalización actual, tanto en su fluidez cotidiana producto del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, como en su base sólida capitalista que condiciona los modos de producción y representación. Esta dimensión material resulta necesaria para interpelar la ilusión posmoderna de un relativismo cultural, situando el debate de las luchas desiguales de poder. Sin embargo, es necesario también destacar que la globalización no puede ser entendida solo y simplemente en sus términos económicos. El sustrato económico y tecnológico del capitalismo flexible genera las condiciones necesarias para la consolidación del proceso de globalización, pero “el imaginario colectivo traspasa sus límites” (Ortiz, 2004, p. 6). McLaren (2002) expresa que la crisis actual de la pedagogía crítica se remite a su incapacidad de ir más allá de un lenguaje de crítica y dominación, con la elaboración de un modelo reactivo de análisis que simplifica lo social y cultural, siendo concebidos como un reflejo de las condiciones materiales de producción. En tal sentido, la noción de mediación realiza un valioso aporte enfatizando el papel activo del sujeto, destacando el rol central que cumple el lenguaje y la educación en las interacciones cotidianas y en las relaciones entre la base y la superestructura.

Fútbol, mercado y medios de comunicación

El balance de la Copa del Mundo 2010 en Sudáfrica arroja algunos datos contundentes1.  Los gastos y erogaciones para el Estado fueron un 1.709 % mayor de lo planeado, a diferencia de la FIFA y sus socios que obtuvieron ganancias por más de 2.500 millones de euros, siendo el mayor beneficio de su historia con un aumento de un 50% sobre el de la Copa del Mundo 2006 en Alemania. De los diez estadios construidos o ampliados, al menos tres no son utilizados. Según estimaciones de Naciones Unidas, 20.000 personas fueron expulsadas de sus hogares para construir estos edificios y 100.000 vendedores ambulantes se vieron imposibilitados de vender sus productos como único medio de sustento de vida. El mundial de fútbol “Brasil 2014” en principio siguió la misma línea fomentando mayores dividendos para la FIFA y sus socios. Miles de personas han sido expulsadas de sus hogares y han perdido sus fuentes de trabajo, no se garantizaron salarios y condiciones básicas de trabajo para los trabajadores y nuevamente se ciernen las dudas con respecto a los impactos ecológicos y el destino final de algunos de los estadios construidos y remodelados.

Las influencias crecientes del mercado han modificado el espectro futbolístico mundial despojándolo de sus principios lúdicos, en favor del rendimiento y la obtención de logros como únicas metas. En los intervalos de juego los medios de comunicación venden las mercancías utilizando y promocionando la imagen de los futbolistas más destacados y mejor rentados, como modelos a seguir que trascienden los aspectos estrictamente deportivos. Más de 3600 millones de personas de las más disímiles culturas, religiones y condiciones sociales y económicas de todo el planeta han seguido el último mundial de fútbol por televisión. Cabe preguntarse sobre los impactos que tienen estos cambios en la construcción de subjetividades y con respecto a las significaciones y experiencias que se constituyen alrededor de la práctica del fútbol.

Adorno y Horkheimer (2006) destacan que la industria cultural fabricada para las masas con productos estándar propicia un círculo de manipulación y necesidad al servicio de la clasificación y organización de los consumidores. De este modo los medios de comunicación procuran transformar al sujeto en un espectador poseedor de una falsa creencia en su propia iniciativa, anestesiando su reflexividad con una batería efímera de supuesta diversión. Los medios cumplen un papel fundamental en la transmisión de ideología, siendo al mismo tiempo uno de los dispositivos centrales de suplantación de la experiencia, de banalización del arte y la cultura.

Deporte e ideología

Los aportes de la escuela de Frankfurt permiten divisar, en el marco de estos estudios del deporte moderno, la preeminencia que adquiere el concepto de ideología desatacando las disputas de poder existentes en las prácticas y los discursos sociales. La ideología es inherente a la constitución de subjetividades manifestándose bajo una serie de enunciados de sentido común que se componen de verdades asumidas por el colectivo social de forma naturalizada, funcionando como principios legitimadores de las experiencias y conductas particulares. Desde esta perspectiva, la industria cultural que gira en torno a la institución deportiva moderna se ajusta a la medida del capitalismo operando como un eslabón relevante dentro de los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE), al servicio de los intereses de las clases dominantes que procuran reproducir las condiciones de producción por la vía del consenso y la disuasión. En este sentido, es necesario mencionar que las prácticas deportivas generan representaciones en torno a la jerarquización, la hegemonía del modelo agonístico, la separación o discriminación por género y el exitismo, asociados a signos estandarizados y globalizados tendientes a la regulación de las vivencias corporales.

Pero aquello que constituye la experiencia subjetiva no puede analizarse exclusivamente desde argumentos deterministas que pregonan el direccionamiento de las conductas en función de las exigencias y pautas sociales establecidas. Los modos en que los sujetos otorgan significado a las experiencias son heterogéneos y específicos, tienen su propia historia y ameritan una investigación con los sujetos mismos. El término “subjetificación” expuesto por Rose (2003) permite explorar estos márgenes de indeterminación social en las cuales los sujetos se experimentan a sí mismos y se relacionan con los otros de modos diversos, abriendo posibilidades para la innovación y el cambio.

El desafío consiste quizás en sostener la tensión singular-colectivo, en la que el análisis de las singularidades no exime de pensar sus inscripciones socio-histórico-institucionales, al mismo tiempo que el pensar ilusiones, mitos y utopías no exime de analizar las diversas formas de afectación de cada integrante particular en tales invenciones colectivas. Se trata de vincular hipótesis que versan en torno a los atravesamientos grupales del discurso del rendimiento presente en el deporte elite, orientado hacia el entrenamiento y difundido a través de los medios de comunicación. Para ello se tienen en cuenta las herramientas teóricas descriptas por Fernández (1999) que destacan la mutua implicación grupo-institución, donde lo grupal es entendido más como campo de problemáticas que como campo intermediario entre lo individual y lo social.

El fútbol desde sus mediaciones subjetivas y educativas  

El viraje epistemológico llevado a cabo en las Ciencias Sociales por autores como Barbero (1993), Zemelman (1998) y Argumedo (2004), permite divisar cambios en la producción teórica en sintonía con la trama compleja de los sucesos en los países de nuestra región. En tal sentido, es menester pensar en un conjunto de planos atravesados por procesos sociales diferenciados —local, nacional y global— que imprimen su sello en la cotidianidad de los sujetos, posibilitando la irrupción de una diversidad de representaciones. La consideración del movimiento continuo de “desterritorialización descentrada” y “re-territorialización” que establece una vivencia de “territorialidad dilatada” en la vida diaria, se convierte en un espacio fructífero para el análisis del fútbol (Ortiz, 2004, p.7). Sin embargo, las producciones académicas siguen desatendiendo su alcance social, con las consecuentes dificultades para su constitución como un campo de estudio legítimo y reconocido. En general, las miradas clásicas han pendulado en torno a los planteos del periodismo deportivo con sus argumentos acerca de las tácticas, técnicas, desempeños, etcétera, y la postura crítica que históricamente ha priorizado la linealidad y los determinismos histórico-sociales a través del fútbol.

Alabarces (2000) expresa que el periodismo deportivo se ha adueñado de un territorio que la academia no ha tenido interés en disputar, por tratarse de un fenómeno de populismo y de alienación de las masas. Frente a este panorama, y a modo de ejemplo, este autor resalta el valor de los cuentos de Roberto Fontanarrosa, considerándolo como uno de los máximos exponentes de los relatos etnográficos de la cultura futbolística en la Argentina. Es importante recalcar que los ámbitos de educación informal habitualmente llamados “potreros”, han posibilitado la emergencia de prácticas corporales alternativas con un fuerte anclaje en la cultura popular desde los orígenes mismos de este deporte en nuestro país. Desde allí ha surgido una identidad futbolística como resultado de constituciones muy complejas y disímiles, que tendieron a reunirse en dos ejes de oposiciones: “Frente a los ingleses inventores, propietarios y administradores, del que resulta un mito de nacionalidad, y frente a las clases hegemónicas, de lo que resulta un mito de origen –humilde aunque no proletario” (Alabarces, 1998, p. 265).

La práctica del fútbol se encuentra en la actualidad delimitada en ámbitos cada vez más restringidos y controlados, requiriéndose de un estudio pormenorizado que permita develar las lógicas a partir de las cuales se constituyen como espacios de reproducción y producción de sentidos. Lucía Garay (1993) expone que el desarrollo de las instituciones educativas en las sociedades modernas ha sido un camino plagado de contradicciones y paradojas esbozadas, entre otras cuestiones, por las distancias entre los ideales declarados y las acciones concretas que se llevan a cabo. El discurso del rendimiento se encuentra estructurado en función de las demandas e intereses del deporte de elite adulto, por ende su traslación lineal al mundo de las infancias es considerada inviable tanto para los pedagogos como para los especialistas de los campos científicos de la biomecánica, la fisiología del ejercicio, la psicología del deporte y la medicina deportiva. No obstante ello, en ocasiones se evidencian intervenciones educativas que fuerzan dichas traslaciones desatendiendo sus posibles impactos nocivos para la formación integral de los y las estudiantes. Los profesores, referentes o entrenadores de las instituciones educativas ligadas a las ámbitos formales y no formales, hacen mención a la transmisión de valores ligados al compañerismo, el disfrute por el juego y la participación de los niños, mientras sus intervenciones se despliegan en determinados momentos en un sentido contrario. De este modo se llevan adelante clases que buscan copiar un modelo de entrenamiento que en ocasiones se encuentran en tensión con los intereses y las etapas de desarrollo de los niños. El deseo de los niños y las niñas por jugar, incluirse y participar de las actividades, queda en ocasiones cercenado por un accionar educativo contrapuesto. Pero la realidad de la enseñanza del fútbol no se agota allí. El análisis crítico no puede restringirse solo al abordaje de las condiciones de reproducción y alienación, descuidando los aspectos inéditos, esporádicos y únicos que afloran cuestionando los modos de pensamiento preestablecidos.  La construcción del conocimiento realizada en una relación directa con las distintas realidades, puede ofrecer oportunidades para interpelar los escenarios inventados por las mediaciones ideológicas o valóricas hegemónicas, generando las condiciones para el estudio de las múltiples experiencias del fútbol, junto con el surgimiento de una conciencia histórica.  La valorización de sus escenarios cotidianos puede permitir divisar los rastros particulares de cada cultura, en lo que respecta a sus tensiones y concordancias con el pensamiento único, destacando las producciones particulares que escapan a todo intento de homogeneización de las conductas.

Consideraciones finales

El fútbol en la actualidad parece estar asociado a nuevas situaciones de regulación y control, regidas por una sociedad de mercado interesada más en la creación de un espectáculo centralizado por los medios de comunicación, que en la promoción de un juego deportivo históricamente ligado a la participación activa de los sujetos en los diversos ámbitos. Estos imperativos sociales tendientes al aumento de las ventas y las ganancias alejan cada vez más a los sujetos de las prácticas corporales concretas, transformándolos en meros espectadores y en potenciales consumidores. El aislamiento y el consumo asociado al sedentarismo parecen constituirse como algunos de los rasgos característicos de estos cambios en la construcción de las subjetividades. Surge el interrogante con respecto a la práctica de fútbol en la actualidad en los ámbitos de participación cada vez más acotados y restringidos. Del mismo modo cabe preguntarse con respecto a los sectores populares que quedan al margen de un sistema enarbolado para las ventas.

Peter McLaren (2002) expresa que el lenguaje, con toda su carga de ambigüedad y distorsión, permite nombrar las experiencias a partir de una variedad de interpretaciones y comprensiones particulares del mundo que trascienden los parámetros impuestos por el discurso dominante.  El desafío de la pedagogía crítica reside en la lucha por la manera de nombrar y transformar los presupuestos sobre los cuales se construyen dichas experiencias, en un trazado de toma de conciencia y comprensión que abren el camino para la construcción y transformación de la realidad. Desafío por nombrar la experiencias que requieren ser sistematizadas, con el propósito de trascender los analogismos frente a los paradigmas eurocéntricos que “se revelan incapaces de dar cuenta de la totalidad de los fenómenos procesados contemporáneamente en cada momento histórico” (Argumedo, 2004, p. 5).

Siguiendo los planteos de Nassif (1986) es factible afirmar que la educación en general y la educación deportiva en particular, cumplen un rol destacado en la formación de las nuevas generaciones en un proceso que comienza con la adquisición e integración de las formas culturales dominantes y luego adopta una postura crítica interviniendo en la creación de nuevas expresiones culturales. Los desafíos en la construcción del conocimiento, sobre todo en lo que concierne a su historicidad, invitan también a tender nuevos puentes entre los métodos científicos y los temas de interés de la pedagogía, la didáctica, la educación física y la enseñanza de los deportes. punto final_it8x12


pastilla_der Notas

[1]   Fuente: “Mundial de Brasil 2014. Una fiesta (pero no) para todos”, Dossier elaborado por “Solidaridad Internacional”, ONG creada en 1986. Disponible en: www.solidar.ch/data/0DF06392/Fifa_Dossier_Spanish.pdf

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 ¿Cómo citar este artículo?

Martins, F. H. (2015). El Fútbol y sus atravesamientos sociales en la posmodernidad: sus posibles impactos educativos. Sociales y Virtuales, 2(2). Recuperado de http://socialesyvirtuales.web.unq.edu.ar/el-futbol-y-sus-atravesamientos-sociales-en-la-posmodernidad-sus-posibles-impactos-educativos/

Ilustración de esta página:  Composición con base en ilustraciones extraídas de Freire, P.; Faundez, A. (2013). Por una pedagogía de la pregunta. Crítica a una educación basada en respuestas a preguntas inexistentes. Siglo XXI Editores, Buenos Aires.

 

 

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